miércoles, noviembre 11, 2009

Profa de literatura solicita ayuda

Creo que es la primera vez que voy a escribir un post pidiendo auxilio: Resulta que desde que me convertí en profesora de literatura...ay, me gusta ser maestra de literatura, se oye bonito ¿no?... hay veces que me siento como Robin Williams en la Sociedad de los Poetas Muertos o algo así... ay, hasta suspiro...bueno, bueno, ya me estoy desviando... la cosa es que desde que soy maestra de literatura me he vuelto algo así como más responsable con mi trabajo. Antes realmente no me importaba mucho si escribía mal un discurso o si enviaba con errores de dedo algún boletín. Es más, algunas veces hasta me daba gusto porque quien quedaba en rídiculo era mi estúpido jefe que, en su embriaguez, pos ni enterado; así que yo creo que no le hacía daño a nadie y por otro lado, exhibía las fallas de la burocracia.
Pero ahora es muy diferente... porque ahora que veo a mis alumnitos con sus cabellos mojados, mojados y sus ojos pelones esperando que les revele la verdá de la vida, pues me siento muy comprometida, la neta. Y luego pienso en sus papás que a duras penas les alcanza para pagar la colegiatura con la esperanza de que sus hijos reciban una educación de calidad en este pinche país del tercer mundo, en este pinche estado gobernado por caciques y pienso: hijole, está bien cabrón. Debo, es mi obligación moral hacer una pequeña diferencia. Hay quienes piensan que es mi clavadez la que me lleva agobiarme de esa forma, pero qué sería de mi vida si no fuera una clavada. ¡Si hasta cuando fui yonqui me lo tomé con seriedad! Porque no habría de tomarme con seriedad este momento de mi vida. En fin.
La cosa es que ser maestra de literatura es algo muy complicado porque mis alumnitos sólo quieren leer Juventud en Èxtasis o El Alquimista o alguna de esas mamadas, así que les dije que ni madres y los puse a leer, por decir un ejemplo: La Metamorfosis, y que me mandan por un tubo, que dizque porque eso no es real y que la interpretación simbólica les vale madre y que el realismo mágico también se lo pasan por el arco del triunfo y que ellos sólo quieren aprender cosas que les sirvan en la vida. Y ahí sí que me encabrono y que les digo: "Oigan, pinches escuincles, (bueno, realmente les dije "jóvenes" porque la institución educativa es muy estricta con eso de las palabras altisonantes), la literatura sirve para una cosa muy importante: Sirve para ser mejores personas". Y que se quedan callados. Pero aunque lo hemos intentado todo, yo sigo percibiendo una total apatía de su parte y me pregunto ¿por qué? ¿por qué, diosito? si la literatura es tan bonita. Luego, claro, pienso que es por la edad o por la resaca educativa, diría mi jefecito pero hay veces que me llega la decepción y me siento desesperada. Así que aquí está mi petición: Si tú eres un tragalibros o ya mínimo apasionado de la literatura, no seas malito (a) y échame la mano con algunas recomendaciones para chamacos de 15 a 17 años. Si tienes en mente alguna estrategia educativa que pueda ayudarme, tócate el corazón y ayuda esta pobre mujer comprometida con mejorar la educación de México. Muchas gracias.
P.D. Les pedí que me pusieran en una lista sus principales intereses y éstas fueron sus respuestas: amor, sexo, drogas, sexo grupal, posiciones sexuales, fiestas, violencia, cerveza, tips para combatir la resaca (de alcohol; no educativa) y más sexo (de cualquier tipo y en cualquier lugar).

miércoles, octubre 28, 2009

Como luna de octubre

Se me hizo raro entrar a mi blog después de tanto tiempo. Bueno, últimamente se me hace raro todo. Ya ni siquiera octubre parece octubre. Hay días que me despierto y me siento en febrero o en mayo. En las noticias, los malvados ya ni siquiera son malvados decentes. Hubo un tiempo en el que los asesinos eran asesinos de verdad, así como Charles Manson que se asumían como verdaderos servidores del diablo. Ahora resulta que asesinan en nombre de dios. Chale. Me dan pena. Pena ajena porque yo ni religiosa soy. Mi vida también es otra vida. Una vida que le pedí prestada a alguien. Alguien muy diferente a lo que era. Menos irreverente, menos desmadrosa. Algo así como el insecto de Kafka. Como Gregorio Samsa pero en lugar de escarabajo, un espantoso día me descubrí metamorfoseada en Pepe Grillo. Lo peor de todo es que soy feliz. Así de simple. Ya no más montañas rusas para esta mujer. Ni siquiera vodka porque ahora me duelen los nudillos cuando me emborracho y ya no sé si son días mejores o de plano ya toqué fondo porque eso de la felicidad siempre me pareció taaaan mediocre. En fin.
He pensado tantas veces en destruir este blog, hasta que me percaté que hacer eso, significa también destruir todas las mujeres que he sido, todos mis adorados roles y todas mis adoradas mariposas. A veces technicolor, a veces negras o decoloradas. Y tal vez peque de cínica pero no me arrepiento de quien he sido y ahora tampoco me arrepiento de la persona en la que me estoy convirtiendo. Bah, me da miedo la normalidad, es cierto. Pero resulta que me siento plena.
Así. Redonda, luminosa como una luna de octubre. De esas que ya no se ven gracias al calentamiento global.

martes, agosto 04, 2009

Por si las moscas

No, no me da pena escribir de ti en mi blog. Sólo que siento que me estoy convirtiendo en una persona supersticiosa y algo dentro de mi me dice que si comento algo de aquella vez que yo me bañaba y tú cantabas sin decir una palabra, casi sin decirnos nada, sin mirarnos a los ojos, yo me pregunto por qué tuvo que pasarme a mi...pues algo malo va a pasar. Como ha pasado siempre. Te digo: Me estoy volviendo una de esas personas que temen tirar la sal. Que no pasan por debajo de las escaleras. ¿Te conté que la otra vez yo no cerré la ventana? Cuando caí en cuenta que era una peligro para Ana Renée, corrí como babosa a ponerla a salvo; pero la ventana ya estaba cerrada. Y no, yo no la cerré. Y tampoco fue el viento porque las manijas estaban bien ajustadas. Ajá, sí, hasta empecé a creer en los ángeles de la guarda y esas cosas.
Supongo que situaciones como ésta, son las que inducen a las personas a creer en Dios.
A mi casi me convencen, pero al otro día después de preparar mi clase de Literatura, llegué a la conclusión de que fui yo quien la cerró. Yo que, mecánicamente, sin registro consciente, tuve a bien cerrar la pinche ventana para que Ana Renée no saliera volando en uno de sus ya afamados y casi patentados berrinches. No importa que no lo recuerde. Ya en otras ocasiones he sido víctima de las arteras trampas de mi subconsciente y de las secuelas de la "decadencia".
Así que ahora también tendría que admitir que los múltiples fracasos amorosos que aquí se han exhibido, deben ser más consecuencia de mi temor -patológico,sí- al compromiso y a mi pésimo hábito de enamorarme de buenosparanada. O sea que tal vez, viendo mi vida con un poco de objetividad, me daría cuenta que mi blog no es el gato negro que se me cruza para arruinarme la vida. Que nada tiene que ver mi espíritu exhibicionista con las facturas de mi corazón roto. Igual hubiera pagado los costos. Y ya sé que la otra vez te reíste cuando, ingenuamente, te hablé de los motivos metafísicos por los cuales, en 9 nueve meses, no te había mencionado en mi blog. Y luego me dijiste que ya no te importaba y que casi, casi ya ni querías verte por aquí. Porque lo que yo tenía era absoluta indiferencia a tu persona. Y yo te dije que no, pero eres bien necio me cae. Total, géminis tenías que ser. Y ya ves lo que se dice de ustedes... En fin. Como tú nada más te comunicas cantando, puedo decirte que sí: He sentido lo que es tener el corazón roto y he sentido los asuntos pendientes volver y volver hasta ponerme muy loca. En lo que a mi respecta, quiero que sepas que ya va siendo hora que la moneda nos caiga del otro lado. A ti y a mi.
Nada más que por si las moscas, nos seguimos reservando nuestros nombres.
No vaya a ser la de malas.

jueves, junio 18, 2009

Una larga pausa

Estoy en mantenimiento...

Y

ya.


Es la única explicación.

domingo, mayo 03, 2009

Cohete

Estos últimos meses me he sentido muy cansada. A veces creo que me estoy desvaneciendo como en esas películas fantásticas en las que los personajes se evaporan en lugar de morir, no sin antes despedirse de sus seres queridos y agradecerles lo bien que se han portado con ellos blablabla y después la gente se queda pensando en dónde diablos habrán ido los evaporados y se sientan en los balcones de sus recámaras donde suponen que aquellos ahora son polvo estelar de alguna constelación y bueno... ahi entra un buen guionista para darle sentido a este tipo de argumentos tan pendejos con los que suelen elaborarse los cañonazos taquilleros. Hueva.
Yo sólo quiero decir que mi tiempo aquí está terminando. Hace poco platiqué con un amigo que huyó de Tlaxcala hace ya varios años. Yo le hablé en esa ocasión de lo inteligente que salió Ana Renée, que su inteligencia es aterrorizante y que luego ya no sé si sentirme orgullosa o realmente preocuparme. Él sólo me recomendó que la sacara de Tlaxcala lo antes posible. Tlaxcala es como Cronos: Termina comiéndose a sus hijos. Eso me dijo. Y luego agregó que no permitiera que le pasara lo mismo que a mí, porque según él, yo nací para ser cohete pero que desafortunadamente las circunstancias no me habían permitido despegar. O que a lo mejor yo no había querido. Que tal vez siempre me incomodó mi condición de cohete, y rebelde como siempre he sido, resistí asumirme en el plano intergaláctico y decidí quedarme aquí - en el pueblo, como dicen- con mi hija y dando clases a chamacos de prepa. Luego salió con esas mamadas de si soy feliz que no se qué y yo pues le respondí que la mayoría de las veces sí, lo soy.
A veces cuando estoy acostada en mi cama, después de darle su biberón a Ana Renée, pienso en todas las cosas que he sido: Bailarina, niña, correctora, estudiante, yonqui amateur, yonqui profesional, profesora, talento potencial, nerd, socióloga, adolescente-estúpida, adolescente-cabrona, mercenaria, guerrera, siamesa, gorda, esquelética, miope, actriz de poca monta, analista, columnista, alcohólica, verdugo, ama de casa, redactora, víctima, superhéroe, consejera, enamorada, hechicera, mamá, noctámbula, ruina...y así, como que de pronto pienso que son demasiadas las cosas que he sido en este mismo lugar. Muchas. Son demasiadas vidas para un espacio en el que sólo viven un millón de personas. Demasiadas historias para una sola memoria.
Es por eso que a veces, en esas noches me ronda la idea de desaparecer. Ya no tengo edad para notificar que ha llegado el momento del despegue. A nadie le da confianza el vuelo de un cohete oxidado. Entonces pienso y pienso -y de veras que a veces ni duermo de tanto pensar, caray- en el modo de largarme de aqui. De esfumarme. De levantarme un día respirando polvo estelar.