jueves, junio 18, 2009

Una larga pausa

Estoy en mantenimiento...

Y

ya.


Es la única explicación.

domingo, mayo 03, 2009

Cohete

Estos últimos meses me he sentido muy cansada. A veces creo que me estoy desvaneciendo como en esas películas fantásticas en las que los personajes se evaporan en lugar de morir, no sin antes despedirse de sus seres queridos y agradecerles lo bien que se han portado con ellos blablabla y después la gente se queda pensando en dónde diablos habrán ido los evaporados y se sientan en los balcones de sus recámaras donde suponen que aquellos ahora son polvo estelar de alguna constelación y bueno... ahi entra un buen guionista para darle sentido a este tipo de argumentos tan pendejos con los que suelen elaborarse los cañonazos taquilleros. Hueva.
Yo sólo quiero decir que mi tiempo aquí está terminando. Hace poco platiqué con un amigo que huyó de Tlaxcala hace ya varios años. Yo le hablé en esa ocasión de lo inteligente que salió Ana Renée, que su inteligencia es aterrorizante y que luego ya no sé si sentirme orgullosa o realmente preocuparme. Él sólo me recomendó que la sacara de Tlaxcala lo antes posible. Tlaxcala es como Cronos: Termina comiéndose a sus hijos. Eso me dijo. Y luego agregó que no permitiera que le pasara lo mismo que a mí, porque según él, yo nací para ser cohete pero que desafortunadamente las circunstancias no me habían permitido despegar. O que a lo mejor yo no había querido. Que tal vez siempre me incomodó mi condición de cohete, y rebelde como siempre he sido, resistí asumirme en el plano intergaláctico y decidí quedarme aquí - en el pueblo, como dicen- con mi hija y dando clases a chamacos de prepa. Luego salió con esas mamadas de si soy feliz que no se qué y yo pues le respondí que la mayoría de las veces sí, lo soy.
A veces cuando estoy acostada en mi cama, después de darle su biberón a Ana Renée, pienso en todas las cosas que he sido: Bailarina, niña, correctora, estudiante, yonqui amateur, yonqui profesional, profesora, talento potencial, nerd, socióloga, adolescente-estúpida, adolescente-cabrona, mercenaria, guerrera, siamesa, gorda, esquelética, miope, actriz de poca monta, analista, columnista, alcohólica, verdugo, ama de casa, redactora, víctima, superhéroe, consejera, enamorada, hechicera, mamá, noctámbula, ruina...y así, como que de pronto pienso que son demasiadas las cosas que he sido en este mismo lugar. Muchas. Son demasiadas vidas para un espacio en el que sólo viven un millón de personas. Demasiadas historias para una sola memoria.
Es por eso que a veces, en esas noches me ronda la idea de desaparecer. Ya no tengo edad para notificar que ha llegado el momento del despegue. A nadie le da confianza el vuelo de un cohete oxidado. Entonces pienso y pienso -y de veras que a veces ni duermo de tanto pensar, caray- en el modo de largarme de aqui. De esfumarme. De levantarme un día respirando polvo estelar.

viernes, febrero 27, 2009

Freedooooooooooom! (sí, así como Mel Gibson)

Los miércoles y los jueves leo y veo películas hasta las cuatro de la tarde que es cuando Ana Renée sale de la escuelita y nos vamos al parque con Omar a ver volar palomas. Los lunes, martes y viernes doy clases a unos preparatorianos calenturientos y entre que doy una clase y otra me pongo a escribir. Escribo cosas que se me ocurren. Que si los perros, que si estoy enojada, que si una alumna en la revisión de mochilas estaba dispuesta a pelear hasta la muerte con tal que no la despojaran de su pene vibrador color rosa (muy bonito). Y así, escribo cosas que se me ocurren o que me pasan. Como el día que fui a realizarme un examen médico y me dijeron que soy taquicárdica y todo tuvo sentido: Ahora sé que tal vez, si todo sigue el rumbo de la lógica, moriré del corazón. Y a mi eso me parece razonable. Odiaría morir así no más porque me caí de la regadera o porque me atraganté con un cacahuate o cualquiera de esas otras muertes absurdas. Ya no bebo los viernes en la noche porque la resaca me traga todo mi sábado y hay veces que me siento una estúpida viendo una comedia romántica en TNT a las 11 de la noche de pleno sábado y digo ¿qué putas madres estoy haciendo? Nadie debe jamás estar acostado en pijamas a las 9 de la noche de un sábad0. Así que prefiero hacerlo los viernes. Me meto a mi camita, me tomo un tecito y me pongo a ver las mangas del chaleco con López Doriga. Los sábados y domingos los dedico a la recreación familiar con Ana Renée. Vamos, venimos, bajamos, subimos y comemos helado. Claro que me doy mi tiempo libre en la noche del sábado, cuando me fumo mis cigarros de juerga y bebo mis vodkazos correspondientes, que sin duda deben contribuir a que ahora sea taquicárdica. No importa que tan disciplinada y responsable intente ser... dentro de mi hay una disipada de lo peor y lo asumo. Así soy. Como dice la metáfora de Superman en Kill Bill: No se puede ir en contra de la naturaleza; aunque use mis lentecitos y ponga mi carita de intelectualosa, dentro de mi hay una disoluta, diría mi abue. Qué se le va hacer. En fin. Qué bonita es la libertad. Estoy aprendiendo a ver con buenos ojos esto del (casi) desempleo.

domingo, febrero 08, 2009

El despido

El día que Tutsi Yakuza abandonó el escritorio de metal oxidado. Le salieron alas. Una en cada hombro. Y salió volando por la ventana. Le confesó a una golondrina: Soy libre, y la golondrina no dijo nada. Escapó asustada porque en lugar de palabras a Tutsi Yakuza le salieron mariposas de la boca. Como antes, como aquellos días en los que Tutsi Yakuza era sólo Tutsi Yakuza, la mujer de las mariposas.
Cuando finalmente aterrizó. Los demás le dijeron que ahora no tendría dinero. Que el mundo está en crisis. Que el desempleo ha alcanzado cifras históricas. Que lo que ella festejaba como si fuera un musical de Broadway en realidad era una tragedia griega.
Tutsi Yakuza escuchó pacientemente pero todos repetían lo mismo. Sintió un poco de lástima por aquellos que veían la falta de dinero como un verdadero fracaso. Ojalá sólo les hiciera falta dinero en la vida, pensó Tutsi Yakuza mientras apagaba la colilla de su cigarrillo.
Qué bonita se veía Tutsi Yakuza sentada sobre el dragón de lentejuela. A plena luz del día.
Se sacudió la alas y estornudó muy fuerte para dejar salir una mariposa gigantesca.
Después regresó a la batalla, como todas las buenas guerreras.

miércoles, enero 14, 2009

Bomba de tiempo

Finalmente, exploté.
Yo ya no soy soy yo. Soy uno de esos seres fragmentados; esparcida sobre el campo de batalla.
Ya saben, una pierna por acá; una uña por allá; la cabeza metida en el fango; el corazón intacto sobre la rama de un árbol.
Soy un milagro de los que se hablan en los programas esótericos de Telemundo.
Una mujer bomba que finalmente acabó estallando pero que no deja de levantarse todos los días a las 6 de la mañana.